martes, 31 de mayo de 2011

Buenas Noticias

Por fin, la noticia que tanto he esperado, yuhuuuuuu!!!!!!!!!!







jueves, 5 de mayo de 2011

De reventón

Sí, el reventón ocasionado por la explosión de un restaurante sobre Río Mixcoac fue lo que hoy me sacó violentamente de los brazos de morfeo, el ruido y la vibración de los vidrios de las ventanas; ya en las noticias me enteré de qué se trató dado que de momento no sabía si había sido un sabotaje del extinto SME a instalaciones de Luz y Fuerza que están cerca de mi edificio, o bien un ataque pakistaní a la estación del metro Coyoacán como represalia por la muerte de Osama Bin Laden a manos de nuestros incómodos vecinitos del norte. Nada de ello, al parecer una fuga de gas que se estuvo acumulando dentro del restaurante llegó a su límite y explotó, destrozando el inmueble y causando daños sobre todo a los vidrios de edificios aledaños, varios de ellos muy cercanos al lugar donde vivo. No hubo heridos, sólo gente muy asustada y preocupada. Dejo algunas fotos para dejar evidencia gráfica de los efectos de este incidente.


































martes, 3 de mayo de 2011

Y este, de Thor

Este otro comercial, para que la fuerza del trueno te acompañe.



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Una de Darth Vader

Este comercial me gustó mucho, lo comparto.


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Escatología onírica


En pasados días tuve una experiencia singular, pero antes de relatarla, debo explicar que es muy común que en mis sueños sostenga una búsqueda frenética encaminada a encontrar un baño donde pueda lleva a cabo mis deposiciones, afortunadamente siempre hago el ansiado hallazgo aunque por alguna razón que no entiendo siempre es en un lugar público, y hay un grupo de personas que me puede ver durante tan íntima actividad fisiológica, pero ninguna de ellas parece molestarse o extrañarse, lo ven de lo más natural a pesar de que yo estoy sufriendo tal exposición; bueno, pues volviendo al punto, un sábado temprano, me desperté y fui al baño estando de visita en casa de mis papás, esta vez solo para miccionar, pero al momento de intentar abandonar el recinto, la cerradura no llevó a cabo sus funciones y la puerta no abrió para dejarme salir, o sea, que me quedé encerrado en el baño, mi papá no estaba, lo oí minutos antes salir a caminar y los demás estaban todos dormidos. Intenté mantener la calma y el oxígeno, y tratando de no hacer mucho ruido seguí operando la cerradura sin asomo de éxito, después ya no me preocupé por el ruido y empecé a desarmar la cerradura desde dentro consiguiéndolo a medias, ya los demás se despertaron e intentaron ayudarme con herramientas improvisadas que se tenían a la mano (hasta una tarjeta de descuento de Farmacias del Ahorro) pero todos los intentos fueron en vano.

El tiempo transcurría y lo único que me tranquilizaba es que si necesitaba ir al baño pues ya estaba en uno, sólo requería optimizar el uso del papel de baño, porque pasar un rollo por debajo de la puerta sería todo un milagro. Así pues fui alimentado con tostitos, botona a base de maíz, que por su naturaleza plana, sí pudieron ser ingresados por debajo de la puerta y fui provisto de revistas para tratar de hacer más ameno el tiempo en mi encierro. Tras la ingesta de tan opípara comida sólo me senté en el suelo a leer las revistas, esperando que el cerrajero pudiera ser encontrado y acudiera al llamado. Y entonces me dí cuenta, eso era la venganza del baño por haber soñado tanto en su búsqueda, era algo así como “ya que me has buscado tanto, pues aquí me tienes, ahora eres mío y no te dejaré salir..”. Oh destino cruel, amarrado de por vida al eterno objeto de mis búsquedas nocturnas, no veré crecer a mis hijos, bueno, me darían fotos cada cierto tiempo para no perderme el proceso, ya no vería de nuevo los partidos de fut o películas, sólo las podría oir si alguna alma caritativa conectara tv y dvd afuera del baño, podría estar al tanto de las noticias si me filtraran el periódico y eso sección por sección y mi alimentación sería en base a tostitos, pedazos de lechuga y rebanadas delgadas de jamón y frutas, no me podría rasurar y adquiriría el look de Tom Hanks en Naúfrago y dormiría sólo sobre un afelpado tapete cobijado por la cortina de baño de plástico.

No pasó nada de eso, llegó el cerrajero y con mi ayuda logró zafar el cerrojo y finalmente la puerta acabó con mi cautiverio de poco más de una hora. Puedo abrazar a mis hijos, he visto muchos programas televisivos, me alimento normalmente, estoy rasurado y estoy pudiendo escribir esta entrada en mi blog y lo más importante, el baño y yo hemos hecho una tregua y desde entonces ya no recuerdo haber soñado con su búsqueda y espero que las cosas sigan así… hasta la próxima vez.
Esos nervios no me dejan cada vez que voy a abrir una puerta de baño para intentar emerger de su condescendiente entraña…